Puerto Vallarta (o la playa más sucia de México)

2008-12-02

Así como en Peñasco y Guaymas uno voltea de un lado para ver el mar y del otro para ver el desierto, en Puerto Vallarta uno voltea de un lado para  ver la línea del horizonte dibujada por el agua, mientras que del otro  se pueden  ver las montañas de la Sierra Madre.




De igual modo, de un lado se crea el look moderno, lujoso, playero, hotelero, fiestero, gay friendly y de moda, mientras que del otro hay déficit de vivienda para los residentes y cada vez menos espacio para ellos. Esto también es producto de que cada vez más gente, sobre todo extranjeros, aprovechan los viajes VTP, que no ayudan mucho a las economías locales.




También, existe una cierta imagen del México de mediados de siglo, sobre todo gracias a los camiones de transporte público que saturan el malecón.


Puerto Vallarta no es un nuevo Cancún. A lo mejor Cancún pretendió ser un nuevo Puerto Vallarta. Si comparamos, sólo resta esperar que a Cancún no le ocurran los mismos niveles de contaminación que a Vallarta: nada más que la primera de las diez playas más sucias de México en 2007 y lo que va de 2008.


El agua también está entrando en niveles de déficit graves, producto de su uso para el riego de campos de golf y servicios en hoteles.


¡Vaya imagen! Para ser el final de una travesía, como que el panorama se ensombreció mucho. Pero aún falta lo peor.




La contaminación está poniendo en peligro la fauna que llega a esta costa. Las ballenas que bajan desde Alaska y Hawai, los delfines y otras especies, sufren por la gran cantidad de minerales disueltos en el agua, la pesca indiscriminada y la caza ilegal.


Cuando me vaya de aquí, lo haré en autobús. Las tarifas aéreas son muy baratas y accesibles, pero tomando en cuenta las emisiones de gases de efecto invernadero, resultan en realidad muy costosas.


Pueto Vallarta no se ve tan sucia a simple vista. Además, resulta muy divertida, es un lugar agradable para vacacionar. Pero los turistas no siempre sabemos qué sucede, más allá del descanso y la fiesta. 


Yo, por eso, desde entonces intento hacer de mis viajes parte de un proyecto de turismo sustentable para permitir que los sitios a donde me gusta ir de viaje sobrevivan. Yo quisiera poder hacerme viejo y seguir viniendo a Puerto Vallarta o visitar a Kathy en Mazatlán, alzar una cerveza al sol y decirle ¡salud! en una playa limpia y sustentable, que no encierre más sorpresas ambientales.